Me conmueven sus zapatos viejos
pero limpios
su ropa simple
sin esfuerzo
su jornada de 16 o 18 horas
entre trabajo y casa
Me conmueve su paciencia
el cariño hacia sus hijas
Me conmueve su humildad serena
sin pizca de conformidad,
cómo se levanta cada día
a veces siendo su único desayuno
un “buenos días, mamá”
Admiro su persistencia
remando en ríos sin mar