El encuentro

La esperaba ansioso en medio de la plaza, transpirando sus poros, latiendo su corazón, sonrojándose sus mejillas de pura emoción.Daba pasos nerviosos con cierto toque chaplinezco, mientras consideraba dudoso su calculado atuendo pintoresco.

De pronto apareció ella.

Enmudeció él. Totalmente. Había llegado el momento.

Sintió sus ojos recorrer de arriba a abajo todo su cuerpo. Luego de las presentaciones pertinentes, ella abrió sutilmente su boca y sus labios se movieron para decirle:

-Tienes la bragueta abierta.

Se cierra el telón.

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