Chapuzón

El sonido del agua al romperle  la tranquilidad con la zambullida.

Debajo de la superficie, sin desahogar la respiración.

Pensando en ti.

 

El sol, el agua y un pensamiento:

robarte un beso.

 

Sabor a echar de menos.

 

Inmersión de cuerpo entero.

Inversión de todo el tiempo libre.

Imaginándote cerca de mí.

 

El verano, la adolescencia.

El tiempo cambiando de velocidad.

 

Crecer es transformarse.

 

El verano sigue trayendo sol,

chapuzones y fantasías,

pero ya no me vale cualquier persona.

Hoy pienso en ti

Hoy pienso en ti más de lo normal.

En tu risa, pícara.

En tus ganas de correr, jugar.

Pienso en el calor de tu abrazo.

El sonido de tu voz.

La vida es rara.

Bella, aunque a veces, dura,

pero es bella, preciosa.

La vida es un tesoro que se te quedó corto.

La vida también está en los recuerdos.

Esos que nos acompañan siempre.

Los días de sol y de lluvia.

Hoy pienso en ti.

Un poco más.

Miedo

El miedo es un sentimiento muy poderoso.

Te paraliza.

Te quita capacidad de expresión, poco a poco.

Primero las ideas, que ya no sabes cómo comunicar.

Luego los gestos.

Quiero poder ir de la mano con mi chica.

Quiero poder besarla en publico.

Quiero darlo por hecho.

No temas desafiar costumbres…

No temas desafiar costumbres que van por ahí disfrazadas de verdades. El verde es el color de la naturaleza pero no más que muchos otros colores como el marrón.

A veces se nos escapa y damos cosas por hecho. Por ejemplo, escuchas una conversación en el bús, de dos personas sentadas detrás de ti. Si hablan en inglés sobre su trabajo en una empresa de videojuegos, ¿qué imagen te viene a la cabeza?

Esta historia es parte del proyecto de visualización queer Radicalxs Librxs: @radicalxs_librxs (Instagram)

Sonia_1978: sexta parte

Me la imaginaba quitándose la camisa de seda. Al día siguiente fui al trabajo en bus, como de costumbre. Al lado se me sentó un chico con una cinta con la bandera gay en la muñeca. No sé qué le pasa a la gente en este pueblo, será el agua, de ahora en adelante, yo solo Coca-Cola. Era una pena porque era un guapetón. Cómo me gustaría que me pusiese la mitad de lo que me ponen las mujer con los pechos grandes… pero bueno, cada cabeza es un mundo, seguro que me consigo un tío bueno. Voy a ser la envidia. Envidia. Me da un poco de envidia que ella tuviese los ovarios de llamarme guapa. Yo me moriría e vergüenza, nunca podría decirlo en voz alta.

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Sonia_1978: quinta parte

Me inventé una excusa y me fui corriendo, no fuese a ser que me contagiase. Estaba muy enfadada, y ofendida. ¿Cómo se le ocurría llamarme guapa? ¿Qué creía? ¿Que le iba a dar las gracias y a sonreírle? ¿A caso piensa que soy como ella? No pude dormir aquella noche. No podía dejar de pensar en ella. Su forma de hablar, de vestir, de mirarme, ¿por qué me miraba así todo el rato? Tenía que haberle dicho cuatro verdades y ponerla en su sitio. Que se vaya con sus complejos a otro lado.

Que me deje en paz. Aquella noche di tantas vueltas que casi le saco muecas al colchón. Tanto me moví que acabé moviéndome con ganas y tocándome con fuerza, casi con rabia. Seguía pensado en ella.

Esta historia es parte del proyecto de visualización queer Radicalxs Librxs: @radicalxs_librxs (Instagram)

Sonia_1978: cuarta parte

No sé por qué acepté volver a quedar para un café, me da corte decir que no, y tampoco es que tuviese nada mejor que hacer. Tocamos la política, y acabó llamándome ignorante y fanática. Bueno, no lo dijo con esas palabras pero lo estaba pensando. Lo sé. Me juzga todo el rato. Es una altiva. Esa mirada, ¿qué quiere de mí? Yo soy como soy y pienso como pienso. Además que ella me diga a mí racista es el colmo. Ella es la que tiene pasta, ella es a la que no le importan los refugiados, ¿por qué tiene que criticar dónde compro el café o la ropa? Las empresas dan trabajo. Cuando me estaba poniendo ya de los nervios va y me suelta: te ves muy guapa cuando te enfadas. ¿Guapa? Ya sabía yo que ella no era perfecta. Tortillera.

Esta historia es parte del proyecto de visualización queer Radicalxs Librxs: @radicalxs_librxs (Instagram)

Sonia_1978: tercera parte

Y volvimos a quedar, para mi sorpresa. Nos tomamos un café una tarde después del trabajo, la media hora más aburrida de mi vida. No hablamos de nada. Bueno, intentamos hacer conversación de nuestras profesiones pero ninguna entendía qué era exactamente lo que hacía la otra. No se me ocurrió sacar otro tema ni contarle nada de mí, para qué, pensaba yo. Se vestía con con traje y camisa de seda, hasta el paraguas era de marca. Estaba pasada de kilos, pero caminaba con la frente en alto. Me sentía incómoda a su lado. ¿Quién coño se cree ella que es para juzgarme a mí?

Esta historia es parte del proyecto de visualización queer Radicalxs Librxs: @radicalxs_librxs (Instagram)

Sonia_1978: segunda parte

Nos pusimos a hablar porque, bueno, estábamos ahí para eso; aunque la mayoría no se hubiese enterado y se empeñase en hablar solo con los pocos a los que ya conocía. No me cayó ni bien ni mal. Me hizo pensar en la tía Lola, que siempre decía que la indiferencia es peor que el odio. Resulta que, bueno, compartimos idioma y los pocos meses y menos amigos que teníamos en este país donde nos habíamos venido a buscar la vida. Me sentía en el compromiso de seguirle la conversación. Cuando nos despedimos, me pidió el número de móvil y me dio el suyo, ¿cuándo volvemos a quedar?

Esta historia es parte del proyecto de visualización queer Radicalxs Librxs: @radicalxs_librxs (Instagram)

Sonia_1978: primera parte

Fue un desastre. Toda la noche fue un auténtico desastre. Estaba en esa fiesta para conocer gente. Fui sola. Allí me quedé en un rincón, tomándome la copa de vino más cara del mundo. Cogí esa copa con todas mis fuerzas a penas me la sirvieron, por lo que me costó y porque me servía de ancla. Vi las banderas de papel y supuse que ese era el grupo de la comunidad internacional. Me acerqué, me presenté, hablé con la que tenía al lado un rato más bien corto. Bebía demasiado de prisa por no saber qué hacer. Me puse hablar con el que tenía al otro lado. Expat en toda regla, con un trabajo de esos que suenan a que está forrado pero que nadie sabe exactamente qué hace. En cuanto pude, me cambié de sitio, a un rincón.

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