Sonia_1978: segunda parte

Nos pusimos a hablar porque, bueno, estábamos ahí para eso; aunque la mayoría no se hubiese enterado y se empeñase en hablar solo con los pocos a los que ya conocía. No me cayó ni bien ni mal. Me hizo pensar en la tía Lola, que siempre decía que la indiferencia es peor que el odio. Resulta que, bueno, compartimos idioma y los pocos meses y menos amigos que teníamos en este país donde nos habíamos venido a buscar la vida. Me sentía en el compromiso de seguirle la conversación. Cuando nos despedimos, me pidió el número de móvil y me dio el suyo, ¿cuándo volvemos a quedar?

Esta historia es parte del proyecto de visualización queer Radicalxs Librxs: @radicalxs_librxs (Instagram)

Anna_1983: quinta parte

Llegó la Navidad y con ella la primera discusión. ¿Cada una por su lado o ha llegado el momento de conocer a la familia? El terrible momento de descubrir las peculiaridades de las personas con las que pasa su tiempo. Las familias me dan siempre un poco de miedo. La gente actúa de otra manera cuando está en su nido. Ya te contaré cómo fue después de las fiestas.

Sí, claro que le he comprado algo. Nos conocimos en una biblioteca así que le voy a regalar un libro.

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Quizás allí esté la diferencia

Quizás allí esté la diferencia

en esas tardes de verano

en esas palabras compartidas

en lo cotidiano de una sonrisa

Y sus risas.
Quizás allí esté la diferencia

en ese atardecer rosado

que me recuerda  los momentos

que tuve

y no disfruté

Un año después

La niña juega con su pelota en el jardín; el padre la vigila desde la ventana, sólo sus ojos se dirigen a ella, pues sus oídos se centran en la despedida que tiene lugar en su sala de estar. Media hora antes había llegado la que había sido novia de su hijo, y quien tanto había sufrido cuando éste partió rumbo a África. Ahora es ella la que se apresura en salir de ahí y él quien retiene su mano. La niña chuta muy fuerte y la pelota casi pasa la valla del jardín, su padre suspira mientras trata de fisgar lo que ocurre en la sala: ya están muy cerca de la puerta y él sigue buscando reanimar una conversación que ella liquida con delicadeza. Los cuatro están fingiendo, tejiendo su estrategia, esperando el momento justo para dar la estocada final. La niña sólo intenta sacar la pelota del jardín para poder llegar cerca de la casa de su vecina y quedarse allí a jugar; el padre se muere por ir a la sala y dar su opinión, por darle voz a los consejos que ahora resuenan en su mente; su hijo no encuentra el momento de pedir perdón, mientras su exnovia espera impaciente a que lo haga para poder hacerle todos los reproches que guarda en su interior. El padre desde la cocina es el primero en atacar, lleva un par de tazas de café como arma principal y deja caer una bomba con sólo un par de palabras, «Hoffnung Sommerschule…» adonde se fueron siendo vecinos y regresaron siendo mucho más. La niña aprovecha la falta de vigilancia y se escapa a casa de su amiga. La chica hace el primer reproche entre líneas y luego se arma una gran discusión. El padre sale también de la casa hacia el jardín, desde donde ve llegar el coche de la nueva pareja de la chica, quien lo saluda con su inseparable sonrisa. Dentro, él por fin pide perdón y promete no volver a marchase, ella se escucha decir «…ocurren demasiadas cosas en un año, cambian muchos factores y a veces las cosas no pueden volver a ser lo que una vez fueron…» en silencio le mira a los ojos mientrasse lleva las manos al vientre, él los cierra con todas sus fuerzas y deja escapar un par de lágrimas mientras se lleva las manos a la cabeza.