Sonia_1978: sexta parte

Me la imaginaba quitándose la camisa de seda. Al día siguiente fui al trabajo en bus, como de costumbre. Al lado se me sentó un chico con una cinta con la bandera gay en la muñeca. No sé qué le pasa a la gente en este pueblo, será el agua, de ahora en adelante, yo solo Coca-Cola. Era una pena porque era un guapetón. Cómo me gustaría que me pusiese la mitad de lo que me ponen las mujer con los pechos grandes… pero bueno, cada cabeza es un mundo, seguro que me consigo un tío bueno. Voy a ser la envidia. Envidia. Me da un poco de envidia que ella tuviese los ovarios de llamarme guapa. Yo me moriría e vergüenza, nunca podría decirlo en voz alta.

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Sonia_1978: quinta parte

Me inventé una excusa y me fui corriendo, no fuese a ser que me contagiase. Estaba muy enfadada, y ofendida. ¿Cómo se le ocurría llamarme guapa? ¿Qué creía? ¿Que le iba a dar las gracias y a sonreírle? ¿A caso piensa que soy como ella? No pude dormir aquella noche. No podía dejar de pensar en ella. Su forma de hablar, de vestir, de mirarme, ¿por qué me miraba así todo el rato? Tenía que haberle dicho cuatro verdades y ponerla en su sitio. Que se vaya con sus complejos a otro lado.

Que me deje en paz. Aquella noche di tantas vueltas que casi le saco muecas al colchón. Tanto me moví que acabé moviéndome con ganas y tocándome con fuerza, casi con rabia. Seguía pensado en ella.

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Sonia_1978: primera parte

Fue un desastre. Toda la noche fue un auténtico desastre. Estaba en esa fiesta para conocer gente. Fui sola. Allí me quedé en un rincón, tomándome la copa de vino más cara del mundo. Cogí esa copa con todas mis fuerzas a penas me la sirvieron, por lo que me costó y porque me servía de ancla. Vi las banderas de papel y supuse que ese era el grupo de la comunidad internacional. Me acerqué, me presenté, hablé con la que tenía al lado un rato más bien corto. Bebía demasiado de prisa por no saber qué hacer. Me puse hablar con el que tenía al otro lado. Expat en toda regla, con un trabajo de esos que suenan a que está forrado pero que nadie sabe exactamente qué hace. En cuanto pude, me cambié de sitio, a un rincón.

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Anna_1983: quinta parte

Llegó la Navidad y con ella la primera discusión. ¿Cada una por su lado o ha llegado el momento de conocer a la familia? El terrible momento de descubrir las peculiaridades de las personas con las que pasa su tiempo. Las familias me dan siempre un poco de miedo. La gente actúa de otra manera cuando está en su nido. Ya te contaré cómo fue después de las fiestas.

Sí, claro que le he comprado algo. Nos conocimos en una biblioteca así que le voy a regalar un libro.

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Anna_1983: cuarta parte

Me la volví a encontrar en la misma biblioteca unos meses después. Me saludó con una sonrisa. Primero pensé en buscarle alguna excusa por no haber tenido tiempo de volver a quedar, pero ella no parecía necesitarlo. Fue allí dónde comenzó a parecerme interesante. Me quedé pensando en la oportunidad que había dejado pasar mientras ella subía al segundo piso. Fui tras ella y le dije que lo mismo me pasa con la poesía. Nunca entiendo la belleza de los poemas la primera vez que los leo. ¿Te apetece un café?

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Anna_1983: segunda parte

Cuando la autora por fin se calló, me le acerqué a la rubia. Fui poco a poco, como quien no quiere la cosa. Una mirada, un paso. Me miró sonriente y educada. Cuando estoy por soltarle una frase cliché, de esas de las que te arrepientes después, viene una señora y le habla. Era su madre. Habían ido juntas a la presentación del libro. Claro que se me cortó el rollo. Me quedé como en pausa unos instantes. La chica me tocó el antebrazo como quien indica que ya hemos acabado la conversación y me dice que mañana a eso de las 19 va a venir a echarle un vistazo a unos libros.

A las 18:50 yo ya estaba ahí. Y ella también. Ni siquiera entramos a la biblioteca, nos fuimos directo a por un café.

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